Jean-Baptiste de Belloy

Jean-Baptiste de Belloy (el 9 de octubre de 1709, Morangles, Diócesis de Beauvais – París, el 10 de junio de 1808) era un arzobispo francés de París y Cardenal.

Biografía

Aunque de una familia antigua de fama militar, Belloy joven prefiriera una carrera eclesiástica, hizo sus estudios clásicos y teológicos en París, donde se ordenó por el sacerdote y recibió el nivel de Doctor en la Teología en 1737. En el ministerio sobresalió más por su virtud que por su aprendizaje.

Su obispo, el cardenal Léon Potier de Gesvres, le designó general por el vicario y el arcediano de su catedral. En 1751 era el Obispo bendito de Glandeves. En la Asamblea famosa del Clero francés de 1755, tomó partido con el partido moderado y contribuyó a la restauración de tranquilidad en la iglesia de Francia. Las disensiones ocasionadas por el toro papal Unigenitus se había hecho tan grande en la Diócesis de Marsella que, en la muerte del obispo de Belsunce, había peligro inminente del cisma. El obispo de Belloy se transfirió a esto ver; ganó la confianza de ambos partidos y restauró la paz.

En el julio de 1790, la Asamblea Nacional decretó la supresión de la Diócesis de Marsella. El obispo se retiró, pero envió a la asamblea que una carta de la protesta contra la supresión de uno de los episcopales más viejos ve de Francia. Se retiró a Chambly, una pequeña ciudad cerca de su lugar natal, donde permaneció durante el período más crítico de la Revolución. Cuando, en 1801, el pontífice soberano decidió que los obispos franceses deberían ofrecer su dimisión a fin de facilitar la conclusión del Concordato, era el primero en obedecer, dando el ejemplo que ejerció la gran influencia en los otros obispos.

Napoleón, muy contento con este acto del lealtad a iglesia y estado, designó al obispo nonagenario a Ver de París. No obstante su edad extrema gobernó su nueva diócesis con vigor asombroso e inteligencia, reorganizó las parroquias, los proveyó de pastores buenos y visitó su multitud en la persona. Restauró la Corona de Espinas (el 10 de agosto de 1806) a su lugar del honor en Sainte Chapelle. Napoleón tan bien se satisfizo de que preguntara y fácilmente obtuviera para él el sombrero del cardenal, que Pius VII colocó en la cabeza del prelado en un consistory sostenido en París, el 1 de febrero de 1805.

Se sepulta en la Notre Dame, París, donde el monumento erigido por Napoleón en su honor es uno de los más finos en la catedral.

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